¿Qué es un curvigrafo y para qué sirve?

Los curvigrafos sirven para realizar trazos curvos imposibles de obtener a mano alzada o con el compás. En dibujo técnico nos encontramos a menudo con curvas muy complejas que nos resultan muy difíciles de trazar a mano alzada. Por ejemplo en la representación isométrica o caballera de algunas piezas con aristas o superficies redondeadas nos encontramos este problema.

Gracias al curvigrafo podemos dibujar la curva con una perfecta definición tanto si estamos empleando un portaminas como si estamos pasando el dibujo a tinta con un estilógrafo rotring.

A continuación se puede ver un curvigrafo Faber-Castell 974/3.

Curvigrafo Fabercastell

Es un curvigrafo especial para tinta. Todos los modelos que sirven para tinta se pueden utilizar con portaminas pero no a la inversa ya que el borde de la regla debe estar tallado con un bisel para que no se emborrone la tinta. Junto con la escuadra y el cartabón se considera uno de los instrumentos esenciales de dibujo técnico.

Tamaños de curvigrafos

Con un único tamaño no es posible trazar cualquier tipo de curva. Por ello los fabricantes de estas reglas de dibujo suelen ofrecer un estuche con tres plantillas: pequeña, mediana y grande. Combinando los tres tamaños entre sí ya si que es posible trazar cualquier tipo de curva.

Los curvigrafos se utilizan para dibujar proyectos de ingeniería, arquitectura, diseño técnico y dibujo lineal. Además de Faber-Castell existen otras marcas que también fabrican estos utensilios como Pelikan o Staedtler.

Cualquiera de las tres marcas indicadas (todas alemanas) fabrican curvigrafos de gran calidad. En caso de estar graduados sus marcas son lo suficientemente resistentes para no borrarse con el uso y el plástico es de buena calidad. Si se utilizan con lápiz, se recomienda limpiar con un poco de agua y jabón los curvigrafos de vez en cuando para evitar manchar el papel con restos de grafito.