¿Cuál es la destructora de papel más cara que existe?

Las destructoras de papel se utilizan en las oficinas para triturar los documentos de clientes o proveedores que contienen información sensible.

Hasta hace poco más de quince años su uso no era obligatorio. Las empresas optaban por comprar trituradoras de papel para evitar sus datos valiosos pudieran llegar a la competencia. Especialmente cuando se trataba de documentos relacionados con el I+D+I.

Con la llegada de las leyes de protección de datos la situación cambió. Estas normativas exigen la destrucción de todo aquel documento que contenga información de carácter personal de cualquier cliente o proveedor. Esto disparó las ventas de destructoras de documentos. Incluso un autonómo está obligado a destruir la información confidencial.

La destructora de documentos más cara que existe

Los fabricantes de este tipo de máquinas nos ofrecen numerosos modelos. Desde los más sencillos que pueden destruir sólo unos cuantos folios en cada pasada. Hasta maquinaria industrial de alto rendimiento para imprentas u oficinas con un gran número de empleados. ¿Pero cuál es la destructora más cara de todas?

Destructora de documentos más cara

Pues las más caras que hemos podido encontrar son las destructoras de papel HSM Securio. Concretamente el modelo P44i puede llegar a costar más de 6.500 euros. La destructora más cara no es la que más papel puede destruir simultáneamente. Ya que existen modelos por unos 3000 euros que pueden llegar a triturar unas 80 hojas de papel en cada pasada. Es el tamaño de la partícula lo que encarece el precio.

En el modelo indicado el tamaño de la partícula generado es de 1x5 milímetros. Eso significa que un documento Din A4 queda convertido en 12.474 fragmentos de papel. Un puzzle de más de doce mil piezas de tamaño diminuto. Probablemente ni el más experto aficionado a los puzzles sea capaz de reconstruir el documento.

Esto es lo que es capaz de realizar la destructora de papel más cara que existe. Curiosamente esta HSM Securio sólo puede triturar once hojas de papel en cada pasada y ni siquiera admite clips o grapas. Algo que cualquier destructora de 60 o 70 euros si hace.